Es lógico que la gente quiera saber dónde se criopreserva realmente a los miembros de Tomorrow.bio.
Ni un contrato ni una buena página web sustituyen a un centro de conservación. Incluso un equipo de urgencias bien preparado es solo una parte del sistema.
Al final, las preguntas son muy concretas: adónde se traslada al paciente, quién asume su custodia y con qué medios se garantiza su conservación.
La respuesta está en la European Biostasis Foundation (EBF), situada en Rafz, Suiza.
EBF es la entidad vinculada a Tomorrow.bio que se encarga de la conservación a largo plazo de nuestros miembros. Está en funcionamiento desde 2022 y ya custodia a pacientes y animales de compañía procedentes de varios países.
Una visita a las instalaciones permite entender cómo funciona el sistema en la práctica.
La criopreservación puede parecer un concepto abstracto hasta que se visitan el edificio y el área médica y se conocen los equipos de tomografía computarizada (TC), los sistemas de enfriamiento, los depósitos de nitrógeno líquido y los profesionales que trabajan allí.
Pero la singularidad de EBF no reside únicamente en el edificio.
Consideramos que EBF es el centro de criopreservación humana más avanzado de cuantos están en funcionamiento. Tanto las instalaciones y la tecnología como los controles de calidad, la investigación y el modelo de gobierno se concibieron para garantizar el cuidado de los pacientes.
Dado que se trata de una afirmación ambiciosa, conviene explicar qué razones la sustentan.
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Aquí se criopreserva a nuestros miembros
Tomorrow.bio y EBF son entidades distintas, aunque ambas se crearon como parte de un mismo sistema de bioestasis.
Tomorrow.bio se ocupa de la relación con los miembros, mantiene un servicio de guardia permanente y organiza la estabilización, la crioprotección y el traslado. EBF recibe a los pacientes en Suiza, completa el enfriamiento, realiza las pruebas de imagen y se ocupa de su conservación criogénica a largo plazo.
La separación es deliberada. La empresa que atiende las urgencias y coordina los equipos no debe asumir además la custodia legal de los pacientes, la administración de los fondos destinados a su cuidado y la gestión de toda la infraestructura de conservación.
Aun así, EBF no es un proveedor externo contratado para prestar un servicio puntual.
Es una entidad estrechamente vinculada a Tomorrow.bio, y su centro se construyó para recibir a los pacientes una vez concluida la intervención de urgencia.
El edificio se entregó a EBF en marzo de 2022 y en octubre de ese mismo año abrió sus puertas al público por primera vez.
El centro está operativo desde 2022. EBF no es un proyecto sobre el papel ni una representación de unas instalaciones todavía inexistentes.
Nuestros pacientes ya se encuentran allí.
En agosto de 2026, EBF mantiene criopreservados a 28 pacientes, 11 gatos y 3 perros.
Pacientes: 28
- Alemania: 13
- España: 4
- Austria: 3
- Estados Unidos: 3
- China: 1
- India: 1
- Israel: 1
- Países Bajos: 1
- Suecia: 1
Perros: 3
- Reino Unido: 1
- Alemania: 1
- Polonia: 1
Gatos: 11
- Alemania: 5
- Portugal: 1
- Reino Unido: 1
- Suecia: 1
- Corea del Sur: 1
- Francia: 1
- Ucrania: 1
Estas cifras demuestran que se trata de un centro en funcionamiento que recibe pacientes de numerosos países. Sin embargo, estas cifras no son el motivo por el que consideramos que EBF está a la cabeza del sector.
Lo que distingue a EBF son los procedimientos y sistemas que se aplican a cada paciente.
Un edificio diseñado para cada fase del procedimiento
EBF es propietaria tanto del edificio como del terreno sobre el que se levanta.
Podría parecer un detalle inmobiliario menor, pero es una decisión estratégica para la viabilidad del centro a largo plazo.
Un centro responsable de sus pacientes por tiempo indefinido no debería depender de que un arrendador renueve el contrato o destine el inmueble a una actividad más rentable.
Rafz se eligió cuidadosamente: el emplazamiento presenta un riesgo reducido de inundación y terremotos, pocos problemas relacionados con el nivel freático y bajos índices de delincuencia; además, está alejado de instalaciones nucleares.
También resulta práctico. La frontera alemana está cerca, el aeropuerto de Zúrich se encuentra a entre 30 y 40 minutos y las ambulancias pueden acceder directamente al interior del edificio.
En el interior, los espacios están distribuidos de acuerdo con las distintas fases por las que pasa el paciente.
El centro cuenta con un garaje para ambulancias, áreas médicas y de diagnóstico por imagen, un laboratorio, equipos de enfriamiento controlados por ordenador y una sala subterránea de conservación reforzada.
El seguimiento no termina cuando el paciente llega al centro a una temperatura aproximada de −80 °C.
Unos termopares situados en distintas partes del cuerpo registran cómo cambian las temperaturas durante el enfriamiento. El sistema controla el descenso hasta alcanzar la temperatura de conservación criogénica, mientras los técnicos vigilan las diferencias de temperatura entre las distintas partes del cuerpo.
Una vez terminado el enfriamiento, se practica una TC a cada paciente humano de Tomorrow.bio sin extraerlo del nitrógeno líquido.
La realización de la TC en estas condiciones es uno de los aspectos más importantes del procedimiento.
Los valores de atenuación obtenidos mediante TC varían con la temperatura. Realizar todas las exploraciones en las mismas condiciones criogénicas permite obtener resultados más homogéneos y comparables.
La exploración permite detectar diferencias regionales de densidad y observar la presencia y distribución de gas, hielo y fracturas. Las curvas de enfriamiento y los datos registrados durante el procedimiento completan la evaluación.
Cuando se cuenta con el consentimiento correspondiente, se toman pequeñas muestras de tejido nervioso y se examinan mediante microscopía electrónica para evaluar el estado de las membranas, las sinapsis y la ultraestructura cerebral, con un grado de detalle que la TC no puede ofrecer.
Este sistema de evaluación, que combina datos térmicos, pruebas de imagen y microscopía, se explica en nuestro artículo sobre los controles de calidad en bioestasis.
Estos controles deberían formar parte de cualquier procedimiento de criopreservación.
Si se pretende preservar la estructura biológica, es necesario comprobar su estado mediante todos los métodos que puedan aportar información relevante.
EBF puede aplicar este enfoque porque la atención de los pacientes, el diagnóstico por imagen y la investigación se concentran en un mismo centro.
La conservación criogénica es silenciosa, pero exige una gestión activa
Cuando el paciente alcanza la temperatura del nitrógeno líquido, se introduce en el sistema convencional de conservación, cuyo funcionamiento está ampliamente probado.
Los pacientes se conservan en grandes recipientes Dewar, aislados al vacío y llenos de nitrógeno líquido. El mantenimiento de la temperatura no depende del funcionamiento continuo de un equipo de refrigeración.
El principio físico es relativamente sencillo.
Sin embargo, mantener el sistema en condiciones seguras exige una gestión mucho más compleja.
EBF controla de forma continua el nivel de nitrógeno y lo repone automáticamente. Además, dispone de sistemas independientes de monitorización, supervisión remota y personal capaz de intervenir directamente cuando es necesario.
Los recipientes Dewar se rellenan cada semana y el centro dispone de un depósito de 10 000 litros que sirve como reserva de nitrógeno líquido.
La sala de conservación cuenta además con una grúa para mover con seguridad los recipientes Dewar y otras cargas pesadas.
La temperatura de conservación se mantiene de forma pasiva, aunque el centro dispone también de monitorización, automatismos, sistemas redundantes y personal cualificado para responder ante cualquier incidencia.
EBF también está probando el primer sistema de conservación de un cuerpo humano a temperatura intermedia instalado en un centro de criopreservación.
El sistema, diseñado y construido por 21st Century Medicine, se recibió en Rafz en agosto de 2026. Se someterá a varios meses de pruebas antes de utilizarlo para conservar pacientes.
EBF está midiendo el consumo de nitrógeno, la estabilidad térmica, los gradientes de temperatura, el funcionamiento del sistema de control y los posibles puntos de fallo.
Este es el procedimiento que sigue EBF para evaluar nuevas tecnologías antes de incorporarlas.
Ningún sistema se aplica a los pacientes por el mero hecho de parecer avanzado. Antes de aplicarlo, cada sistema se somete a pruebas, se analizan sus posibles fallos y se adquiere experiencia en su manejo.
El beneficio potencial es considerable: la conservación a temperatura intermedia permitiría mantener a los pacientes por debajo del intervalo de transición vítrea sin llegar a los −196 °C, con lo que se reducirían el estrés térmico y las fracturas.
El sistema convencional sigue siendo el método de conservación validado para los pacientes que ya están bajo nuestro cuidado. La incorporación de nuevas tecnologías no significa que los métodos actuales hayan dejado de ser fiables.
Una institución concebida para perdurar más allá de sus fundadores
Los equipos pueden sustituirse, pero también es necesario garantizar el relevo de las personas responsables.
Este aspecto de la conservación a largo plazo suele recibir menos atención porque la infraestructura física resulta más visible que el diseño institucional.
En la criopreservación, sin embargo, la estructura de gobierno es tan importante como la tecnología.
La Patient Care Foundation ejerce la custodia legal de cada paciente y administra los fondos asignados a su cuidado.
La Patient Care Foundation contrata a EBF para la conservación. EBF, por su parte, es propietaria del centro y gestiona los servicios médicos y de diagnóstico por imagen, así como la investigación y los sistemas criogénicos.
Tomorrow.bio sigue encargándose de la atención a sus miembros y de las intervenciones de urgencia previas a la criopreservación.
Si Tomorrow.bio cambiara de propietario o dejara de operar, los pacientes, el capital destinado a su cuidado y el centro de Rafz no pasarían a ser activos ordinarios de la empresa.
Esta división de responsabilidades se explica con más detalle en nuestro artículo sobre el ecosistema de Tomorrow.bio.
EBF es una fundación suiza sin ánimo de lucro. Sus estatutos y reglamentos establecen como fines la conservación indefinida de los pacientes en bioestasis y su protección frente a injerencias o actuaciones perjudiciales.
Tanto EBF como la Patient Care Foundation publican cuentas anuales, tal como exige su condición de fundaciones suizas.
EBF publica además sus estatutos, sus normas de organización, sus informes de auditoría y sus memorias de actividad. No se trata de un mero ejercicio de transparencia.
La publicación de estos documentos permite que los miembros, las familias y los observadores externos comprueben cómo se reparten las responsabilidades, qué obligaciones legales tiene EBF y cómo evoluciona la fundación con el tiempo.
Estas organizaciones se han diseñado para que puedan seguir funcionando cuando sus fundadores se jubilen o fallezcan.
La continuidad no debe depender de personas concretas, sino de una estructura estable, con una titularidad clara, financiación suficiente, normas definidas y mecanismos de supervisión capaces de mantenerse aunque cambien los responsables.
Por eso EBF está a la cabeza del sector.
EBF dispone en Suiza de un centro propio construido a medida. En él se integran la atención médica y la investigación, y se aplican protocolos normalizados de obtención de imágenes a temperaturas criogénicas. El centro cuenta además con una reserva central de nitrógeno, monitorización continua, sistemas redundantes y un modelo independiente de custodia a largo plazo.
Y, sobre todo, EBF realiza esta labor desde 2022.
Cuando alguien pregunta dónde se conserva a los miembros de Tomorrow.bio, no tenemos que remitirnos a un proyecto futuro.
Podemos enseñarle el centro.
En resumen, EBF es la fundación suiza vinculada a Tomorrow.bio que gestiona el centro donde se criopreserva a sus miembros. Funciona desde 2022 y destaca en el sector por reunir en un mismo centro la atención a los pacientes, la tecnología criogénica, los controles de calidad y la investigación, además de contar con un modelo independiente de custodia a largo plazo.
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