Cuando habláis de criónica por primera vez, tú y tu familia soléis partir de puntos muy distintos.
Tú quizá llevas meses leyendo sobre criopreservación, medicina del futuro y qué implica que se certifique legalmente el fallecimiento. Tu familia, en cambio, tiene que asimilar la idea de golpe.
Por eso no debería decepcionarte que al principio reaccione sin haber tenido tiempo para pensarlo.
Es comprensible. Cuando llevas tiempo pensando en una idea que al principio resulta tan extraña, es fácil olvidar cuánto te chocó a ti la primera vez.
Tu familia no parte del mismo punto que tú. Es como si tú fueras ya por la página 200 y ellos acabaran de abrir el libro.
No se lo reproches.
En las entrevistas con nuestros miembros hemos conocido experiencias muy distintas. Unos tomaron la decisión en privado y se lo contaron después a la familia. Otros pasaron meses discutiéndolo con una pareja escéptica.
Algunos familiares sentían curiosidad; a otros les preocupaba el dinero. A otros les preocupaba cómo podía encajar la criónica con sus creencias religiosas, con el funeral o con su manera de entender la muerte.
El error consiste en suponer que todas esas reacciones se resuelven aportando más explicaciones científicas.
La mayoría de las familias no necesita una clase magistral. Necesita entender por qué has elegido la criónica, cómo les afectará tu decisión y qué vas a pedirles.
No empieces por la ciencia
Entiendo por qué mucha gente arranca hablando de vitrificación.
Centrarse en la explicación técnica puede resultar más cómodo. Permite hablar de temperatura, crioprotectores y estructura cerebral sin contar nada personal.
Sin embargo, lo más probable es que a tu pareja no le preocupe la concentración de los agentes crioprotectores. Lo que se pregunta es por qué la persona a la que quiere ha tomado esa decisión.
Así que responde primero a esa pregunta.
Puede que ames tu vida y no veas por qué deberías resignarte a perderla para siempre si la criopreservación ofrece, aunque sea, una posibilidad. Puede que sientas una curiosidad enorme por el futuro.
O puede que esperes que la medicina del futuro haga lo mismo que la actual: ofrecer otra opción cuando los tratamientos disponibles ya no basten.
Explica cuál es tu verdadero motivo. No recurras a una frase filosófica grandilocuente que nunca emplearías en una conversación cotidiana.
Tu familia sabe cómo hablas.
Después, sé claro sobre lo que todavía no sabemos y sobre lo que nadie puede garantizar. Ningún ser humano criopreservado ha sido reanimado. La tecnología que haría falta no existe hoy, y nadie garantiza que llegue a existir.
Creemos que conservar la información contenida en el cerebro mantiene abierta una posibilidad que desaparecería si esa información se perdiera. Ese es el razonamiento en el que se basa la criónica, pero no demuestra que vaya a dar resultado.
Si tu familia quiere conocer el procedimiento, explícalo con sencillez: la criopreservación solo puede comenzar una vez certificado legalmente el fallecimiento. A partir de ese momento, el equipo de Tomorrow.bio intenta limitar el deterioro, administra allí los agentes crioprotectores y coordina el traslado a Suiza, donde se realizará la conservación a largo plazo.
Puedes consultar todas las fases del procedimiento en «Qué ocurre cuando nos necesitas».
Y, llegado ese punto, deja que la otra persona hable.
No hace falta explicarle todo el Biostasis Codex antes de escuchar sus preguntas.
Averigua qué les da miedo en realidad
Pregunta a tus familiares qué creen que significa tu decisión.
No es un examen, sino la forma más rápida de averiguar qué les preocupa de verdad.
Tu madre quizá piense que te aterra la muerte. Tu pareja quizá crea que va a heredar una factura enorme. Un hijo adulto quizá dé por supuesto que no habrá despedida posible.
Un familiar religioso quizá entienda que rechazas la fe de la familia. Otro quizá dude de que Tomorrow.bio pueda mantener un compromiso semejante durante tanto tiempo.
Son cinco conversaciones distintas.
Si lo que les preocupa es el coste, explícales cómo se financiará la criopreservación según lo previsto en el contrato y enséñales la documentación. No te limites a decir «está resuelto»: intentar tranquilizarlos con vaguedades solo generará más desconfianza.
Y, si tu plan todavía depende de que un familiar pague después de tu muerte, reconócelo con la misma franqueza. Mejor aún: establece un sistema de financiación que no obligue a una persona en duelo a pagar de golpe una suma elevada.
Explicamos ese riesgo en «Por qué es arriesgado que la familia financie la criopreservación en el momento de la muerte».
Si lo que les preocupa es la religión, no intentes resolverlo improvisando un debate teológico.
La criónica y la religión no son necesariamente incompatibles. Tomorrow.bio ha criopreservado en Suiza a personas de distintas tradiciones religiosas.
Pregunta qué práctica o qué creencia concreta les inquieta. La inquietud puede tener que ver con el entierro, con el tratamiento del cuerpo, con el alma, con los plazos o con la aspiración de que la muerte no sea definitiva.
Nuestro artículo «Criónica y religión» aborda esas preguntas por separado, pues dentro de una misma tradición religiosa pueden existir respuestas distintas.
Si lo que les preocupa es el funeral, no prometas una ceremonia convencional que retrasaría la preservación.
Cuando la familia lo solicita y las circunstancias lo permiten, intentamos facilitar una despedida breve. La preservación debe iniciarse cuanto antes, por lo que no puede supeditarse a una ceremonia larga.
Siempre se puede celebrar más adelante un acto en memoria del paciente. En cambio, un entierro convencional es incompatible con la criopreservación.
Esto puede resultar doloroso para quien imaginaba que podría visitar una tumba. Reconócelo abiertamente, sin restar importancia a esa pérdida con frases optimistas sobre el futuro.
Los datos pueden aclarar un malentendido, pero no hacen desaparecer los sentimientos de la otra persona.
Respetar no es estar de acuerdo
Aquí es donde la conversación se tuerce con más frecuencia.
Quien se ha inscrito intenta demostrar que la criónica es racional, mientras su familia intenta demostrar que es absurda. Al cabo de dos horas, todos han expuesto numerosos argumentos, pero confían menos los unos en los otros.
¿Qué querías conseguir realmente con la conversación?
Tu familia no tiene por qué considerar una futura reanimación tan probable como la consideras tú. Tampoco tiene por qué inscribirse ni entusiasmarse con la idea.
Lo que sí necesita es entender que has tomado esta decisión con conocimiento de causa.
Un familiar puede creer que la criónica fracasará y respetar aun así tu voluntad. Ambas posiciones son perfectamente compatibles.
Pide algo concreto. Quizá necesites que guarden nuestro número de emergencia, que nos avisen si tu estado se agrava o si falleces y que faciliten la documentación que solicitemos nosotros o la funeraria colaboradora.
Tomorrow.bio se encarga de la criopreservación, de coordinarse con la funeraria y de organizar el traslado. Nadie espera que tu familia coordine todo el procedimiento internacional en pleno duelo.
Pero no podemos actuar si nadie nos avisa.
Por eso, decir «cuenta conmigo» no basta para tener un plan. ¿Quién llama? ¿Dónde están los documentos? ¿Hay otra persona de contacto que sepa qué hacer si no se puede localizar a la primera?
En «Documentos importantes que debes guardar» se indica qué papeles conviene tener a mano.
Si un familiar dice que no va a colaborar, tómalo en serio.
No conviertas a esa persona en tu único contacto de emergencia con la esperanza de que el duelo le cambie la postura. Organiza un plan que no dependa de esa persona: ni de su aprobación ni de que recuerde qué debe hacer ni de su dinero.
Eso no significa convertir la conversación familiar en una amenaza. Significa respetar su postura sin supeditar el plan a su colaboración.
Si la oposición es firme, lee «¿Y si mi familia está en contra?» y habla con nosotros antes de que se produzca una emergencia.
No esperes a que haya una crisis para hablarlo
Hay quien se inscribe sin decírselo a su pareja.
Entiendo el impulso: quieres evitar una discusión, sobre todo cuando la muerte parece lejana y no esperas que el contrato tenga consecuencias prácticas a corto plazo.
Sin embargo, el secreto no elimina la discusión. La aplaza hasta el peor momento posible.
Tu pareja puede descubrir el contrato cuando estés gravemente enfermo o cuando ya hayas muerto. A esas alturas, tu familia ya no tendrá tiempo para asimilar la idea con calma.
Además, tu pareja puede ser la persona cuya colaboración resulte más importante.
Cuéntaselo mientras los dos podéis hacer preguntas, enfadaros, dejar el asunto por un tiempo, hablar con Tomorrow.bio y retomarlo más adelante.
La primera conversación no tiene por qué acabar bien. Solo tiene que plantearse con sinceridad.
En las entrevistas comprobamos a menudo que una persona sigue convencida de su decisión, aunque quienes la rodean necesiten mucho más tiempo para aceptarla. Es lo normal.
Vuelve al tema. E invita a tu familia a hablar con nuestro equipo si prefiere preguntarnos directamente.
Y di «no lo sé» cuando no lo sepas.
Fingir seguridad no hace más creíble la criónica. Solo te hace parecer evasivo.
El éxito de una conversación familiar no consiste en que todos acaben convencidos de que será posible una futura reanimación.
Tiene éxito si todos entienden por qué has elegido la criónica, qué dudas siguen sin respuesta y qué tendrían que hacer llegado el momento.
Así, tu decisión personal puede convertirse en un plan viable.
En resumen: cuéntale a tu familia por qué has elegido la criónica, qué sigue siendo incierto y qué necesitas de ella. No hace falta que crea que funcionará, pero tu plan no puede depender de que esté de acuerdo.
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