La barrera social

La criónica es una decisión personal, también dentro de la familia

Querer a tu familia contigo es comprensible, pero la criónica sigue siendo una decisión de cada adulto. Una familia puede discrepar y aun así respetar la voluntad de uno de sus miembros y apoyar un plan de emergencia que funcione.

El deseo de que la familia también elija la criónica responde a una razón profundamente emocional.

Quienes desean que su familia también elija la criónica no quieren despertar a solas.

Lo entiendo. A algunas personas les atrae la idea de conocer el futuro, pero eso no es lo esencial.

Lo importante es poder pasar más tiempo con las personas que queremos.

Es una esperanza hermosa, pero puede acabar ejerciendo, casi sin que nadie se dé cuenta, una presión injusta sobre la otra persona.

No puedes dar por hecho que tu decisión sobre la criónica incluye también a tu pareja. Tu pareja debe decidir sobre su propio cuerpo y valorar sus circunstancias económicas, sus creencias y su tolerancia a la incertidumbre.

Puedes explicarle por qué te gustaría que tomara la misma decisión. Pero no puedes convertir ese deseo en una obligación para tu pareja.

La diferencia parece obvia, al menos hasta que la otra persona dice que no.

Querer que te acompañe no es lo mismo que decidir en su nombre

Optar por la criónica es una decisión muy personal. Supone aceptar un procedimiento de resultado incierto, que solo puede iniciarse tras la declaración legal del fallecimiento. También exige resolver su financiación y confiar en organizaciones que quizá deban seguir funcionando durante décadas.

Dos personas inteligentes pueden entender todo eso y, aun así, tomar decisiones distintas.

Una puede considerar que merece la pena intentarlo por escasas que sean las probabilidades de éxito. Su pareja puede considerar que las probabilidades de éxito son demasiado bajas, que sería mejor destinar ese dinero a necesidades presentes o que, por razones personales, prefiere un funeral convencional.

El desacuerdo no demuestra que una entienda la criónica y la otra no.

El desacuerdo tampoco dice nada sobre cuánto se quieren.

Es entonces cuando un deseo comprensible puede convertirse en una forma de presión. «Necesito que vengas conmigo» puede sonar romántico, pero también puede hacer que la otra persona se sienta responsable de que algún día llegues a encontrarte solo, algo que quizá nunca suceda.

Aunque tu pareja y tú os inscribáis, Tomorrow.bio no puede garantizar que ninguno de los dos llegue a ser reanimado.

Tampoco podemos garantizar que ambas criopreservaciones se realicen en condiciones similares ni que, si algún día fuera posible reanimar a los dos, las reanimaciones se produjeran a la vez.

Uno de los dos podría fallecer décadas antes que el otro. Para entonces, los procedimientos podrían haber cambiado; además, una criopreservación podría comenzar de inmediato y la otra, tras un periodo prolongado de isquemia.

Es legítimo esperar un reencuentro, pero nadie puede garantizarlo.

Por eso conviene plantearlo con franqueza: «Esto es importante para mí. Me gustaría que lo pensaras. Respetaré la decisión que tomes».

Después, dale tiempo y espacio para decidir.

Cuando llevas años leyendo sobre preservación cerebral, identidad y medicina del futuro, es fácil acabar monopolizando la conversación.

Es fácil responder a cada objeción con otra explicación e interpretar cada silencio como una nueva pregunta. Al final, la persona que debe decidir apenas tiene espacio para formarse su propia opinión.

No creo que eso ayude.

Explica qué piensas y por qué. Comparte la información más útil, incluido el artículo sobre cómo explicar la criónica a la familia. Proponle hablar directamente con Tomorrow.bio.

Después, deja de intentar convencerla.

Quizá necesite una semana o un año. Cuando retome la conversación, quizá plantee una cuestión más pertinente que todas aquellas a las que intentaste adelantarte.

Las entrevistas con nuestros miembros muestran reacciones muy distintas incluso dentro de una misma familia: algunas personas contaban con el apoyo de su pareja; otras, con una actitud neutral, y otras se encontraban con un rechazo frontal.

Lo relevante es precisamente que no todas las familias llegaron a la misma conclusión.

En definitiva, es una decisión individual, aunque la actitud de las personas cercanas influye: su escepticismo puede sembrar dudas y su aceptación puede aliviar tensiones, incluso si no comparten esa decisión.

Si tu pareja también opta por la criónica, estupendo: aseguraos de dejar bien atados todos los aspectos prácticos.

Aun así, cada adulto debe dar su consentimiento, firmar su propio contrato, disponer de financiación y facilitar sus datos de emergencia. Estar de acuerdo no exime a cada persona de formalizar su propia decisión.

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También hay una posibilidad de la que se habla poco.

Tu pareja puede optar por el entierro o la incineración y, aun así, respetar plenamente tu decisión.

Tu familia puede discrepar y aun así proteger tu decisión

Una familia no necesita tener la misma visión de la muerte para colaborar en una emergencia.

Tu pareja puede no querer recurrir a la criónica y, aun así, apoyarte: puede tener a mano el número de emergencia, facilitar la documentación necesaria e informar al personal sanitario de que has firmado un contrato de criopreservación.

Eso también es una forma de apoyo.

No hace falta que se enfrente a otros familiares, debata sobre los fundamentos científicos de la criónica durante una cena ni se convierta en experta en la materia.

En Tomorrow.bio coordinamos el procedimiento de criopreservación y el traslado. En el momento crítico, la principal tarea de la familia suele consistir en avisarnos cuanto antes y facilitarnos la información necesaria.

Esa colaboración práctica es importante porque, si la familia desconoce el plan, será mucho más difícil llevarlo a cabo con éxito.

Formalizar el contrato sin informar a tu cónyuge puede ahorrarte hoy una conversación difícil, pero provocar un conflicto mucho peor cuando el tiempo apremie y la familia esté de duelo.

Si tu familiar más cercano se opone firmemente, no des por hecho que cambiará de idea cuando fallezcas.

Puede que no lo haga.

Hemos comprobado lo arriesgado que es depender de que un familiar dé el aviso o aporte el dinero llegado el momento.

Una promesa hecha en una conversación informal no sustituye a un plan documentado, financiado y preparado para activarse en una situación crítica.

Por eso es arriesgado confiar en que la familia pagará la criopreservación cuando llegue el momento. También conviene que los documentos estén cumplimentados y accesibles, y que los contactos de emergencia se hayan designado de antemano.

Habla con tu familia de los aspectos prácticos, aunque nunca os pongáis de acuerdo sobre las cuestiones de fondo.

Haz una pregunta concreta: «Si llega el momento, ¿avisarás de inmediato a Tomorrow.bio y harás lo necesario para que se respete mi decisión?»

Tanto una respuesta vaga como un «no» rotundo proporcionan información útil.

A partir de ahí podrás preparar un plan que no dependa de esa persona. Quizá otra persona de confianza pueda responder con mayor rapidez o sea más fiable a la hora de dar el aviso.

La financiación debe quedar resuelta de antemano, aunque algún familiar se muestre dispuesto a pagar en el futuro.

Tomorrow.bio procurará respetar la voluntad documentada de cualquier miembro que tenga un contrato en vigor. Aun así, un conflicto en el momento del fallecimiento puede tener consecuencias graves, sobre todo cuando podría haberse evitado años antes.

Si este es tu caso, el artículo sobre qué hacer cuando la familia está en contra de la criónica aborda esa situación con más detalle.

El amor no exige la misma respuesta

En este punto suele plantearse la pregunta equivocada:

«¿Cómo consigo que mi familia se inscriba?»

Sería mejor preguntarse: «¿Cómo podemos entendernos, tomar decisiones sinceras, respetarlas y procurar que se cumpla la voluntad de cada uno?»

Este cambio de enfoque es importante.

Así abandonamos la idea de que solo hay una respuesta aceptable. Además, a la otra persona le resultará más fácil escuchar si la invitamos a reflexionar en lugar de presionarla para que acepte.

Quizá diga que sí. Quizá siga sin convencerse, pero acepte respetar tu decisión y colaborar con el plan. Quizá la conversación revele un conflicto real que obligue a tomar medidas legales y prácticas.

Cualquiera de estos desenlaces es preferible al silencio.

El deseo de prolongar una relación puede llevar a algunas personas a considerar la criónica como un acto de amor. Respetar la libertad de la persona querida para rechazarla también es una forma de amor.

Esa libertad debe respetarse en ambos sentidos.

No debes presionar a tus familiares para que elijan la criónica solo porque quieras tenerlos a tu lado. Del mismo modo, tu familia no debe impedirte elegirla porque la idea le resulte incómoda.

Dos adultos pueden quererse y tomar decisiones distintas sobre lo que desean para después de su propia muerte.

El objetivo de una conversación madura no es alcanzar la unanimidad, sino permitir que cada persona decida con conocimiento de causa, exprese su desacuerdo con sinceridad y contribuya a preparar un plan viable.

Si tus familiares eligen la criónica, respeta tanto su decisión como sus motivos.

Si no la eligen, pídeles que respeten tu decisión.

En resumen, puedes invitar a tus familiares a informarse sobre la criónica, pero cada adulto debe tomar libremente su propia decisión. Un familiar puede respetar tu elección y colaborar con el plan de emergencia sin optar por la criónica.

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