Seamos sinceros: es comprensible que quien oye hablar de criónica por primera vez piense «esto suena a estafa».
Una empresa habla de la muerte, pide a sus clientes que se comprometan a aportar una suma considerable y presenta como posible un futuro cuya viabilidad nadie puede demostrar hoy. Precisamente en esas circunstancias conviene desconfiar.
Más preocupante sería que nadie planteara preguntas incómodas.
Ahora bien, «incierto» y «deshonesto» no significan lo mismo. La criónica persigue un objetivo muy incierto, pero el trabajo que se realiza hoy es real, tangible y verificable.
Esa diferencia es la clave.
No estás comprando una reanimación garantizada
Tomorrow.bio no garantiza que sus pacientes vayan a volver a la vida. No podemos prometer que la medicina del futuro llegue a revertir los procesos que condujeron al fallecimiento, reparar los daños causados por la criopreservación y devolver al paciente a la vida en condiciones aceptables.
Nadie puede prometer eso.
Nuestro documento de consentimiento informado es público y señala que, con la tecnología actual, no es posible reanimar a una persona criopreservada. Añade que la tecnología necesaria podría no llegar a existir y que hoy no es posible ofrecer una estimación fiable de las probabilidades de éxito.
Esa advertencia no se relega a un documento jurídico al que el cliente solo tiene acceso después de pagar. Es el primer hecho que conviene entender sobre el servicio.
Entonces, ¿qué contrata realmente quien se hace miembro?
Contrata la preparación y la intervención tras el fallecimiento, una vez certificada legalmente la muerte, así como la criopreservación, el traslado y la custodia a largo plazo en Suiza. Son servicios que deben prestarse ahora y para los que ya se dispone de personal, equipos, registros y contratos.
La distinción parece obvia. No lo es.
Una estafa se vale de una promesa de futuro para encubrir que, en realidad, no ofrece nada. Una organización de criónica seria debe hacer lo contrario: distinguir con claridad ese objetivo todavía especulativo de los compromisos que sí puede cumplir en el presente.
¿Respondió el equipo? ¿Con qué rapidez comenzó el enfriamiento? ¿Se mantuvo la circulación sanguínea? ¿Se administraron las soluciones crioprotectoras? ¿Se registraron la presión, la temperatura y la concentración? ¿Se controló el descenso de temperatura? ¿Dónde se conserva el paciente?
Las respuestas no demuestran que la reanimación vaya a funcionar, pero sí permiten comprobar si la organización cumplió lo prometido.
Aún no podemos comprobar qué ocurrirá en el futuro; sí podemos comprobar los procedimientos, las instalaciones y la gestión del dinero.
Por eso es tan importante el consentimiento informado: el miembro debe entender que la posibilidad de una futura reanimación no está demostrada y, al mismo tiempo, que la calidad de la criopreservación actual puede resultar decisiva.
Veamos qué existe ya
Hacer promesas es fácil; crear una infraestructura de criopreservación, no.
Tomorrow.bio dispone de personal especializado, equipos específicos y ambulancias acondicionadas para iniciar los procedimientos de criopreservación. Iniciamos in situ la perfusión con soluciones crioprotectoras y después trasladamos a los pacientes al centro de la European Biostasis Foundation (EBF), la fundación suiza propietaria de las instalaciones de conservación, en Rafz.
La EBF no es un mero proyecto sobre el papel. Sus instalaciones funcionan desde 2022 y albergan ya a pacientes humanos y animales de compañía conservados a temperaturas criogénicas.
El centro cuenta con sistemas de almacenamiento criogénico y reposición automática de nitrógeno líquido, espacios médicos y de investigación, y un equipo de tomografía axial computarizada (TAC) adaptado a bajas temperaturas. En nuestro artículo sobre la conservación a largo plazo en la EBF explicamos cómo funcionan estas instalaciones y sus equipos.
También publicamos contratos, políticas de financiación, protocolos e informes de casos. Los informes documentan lo ocurrido en cada procedimiento, incluidos los casos más difíciles, en los que las condiciones eran especialmente desfavorables.
Eso último es importante. Es fácil seleccionar únicamente los datos que dejan a la organización en buen lugar. En una actividad de este tipo es inevitable que se produzcan retrasos e incidencias. Una organización transparente debe informar de ellos y explicar qué ha aprendido.
Nuestro control de calidad incluye registros de enfriamiento, datos de perfusión, mediciones del índice de refracción e imágenes de TAC. Explicamos el alcance y las limitaciones de esas medidas en nuestro artículo «Cómo evaluamos la calidad de una criopreservación».
Insisto: nada de esto demuestra que la reanimación vaya a funcionar.
Lo que sí demuestra es algo más inmediato: que existe una organización operativa capaz de realizar el trabajo complejo, costoso y verificable que corresponde hacer hoy.
Comprueba quién custodia al paciente y quién administra el dinero
Una sola empresa no debería asumir indefinidamente la prestación del servicio, la gestión de los fondos y la custodia de los pacientes. La estructura de Tomorrow.bio se diseñó desde el principio para afrontar ese problema.
Tomorrow Biostasis GmbH es la sociedad operativa alemana: tramita las altas, atiende a los miembros y prepara y ejecuta los procedimientos de criopreservación.
La Patient Care Foundation, una fundación suiza dedicada al cuidado de los pacientes, asume su custodia legal y administra los fondos destinados a conservarlos, con la obligación de proteger los intereses de esos pacientes a largo plazo.
La EBF es una fundación suiza independiente y sin ánimo de lucro. Es propietaria de las instalaciones de Rafz, se encarga de gestionarlas y desarrolla investigación sobre biostasis.
Nuestra estructura organizativa detalla las responsabilidades de las tres entidades. La razón de esta separación es sencilla: la continuidad de la custodia no debe depender de que una única sociedad operativa siga siendo viable.
La EBF publica además memorias anuales de actividad y cuentas auditadas por terceros. Su informe de auditoría de 2024 identifica tanto al auditor independiente como a la autoridad federal suiza encargada de supervisar las fundaciones, y detalla los activos, los pasivos, los ingresos y los gastos.
No se trata de un mero gesto de transparencia. Son datos que cualquiera puede examinar y contrastar.
Las aportaciones mínimas y los modelos de contrato para los miembros también son públicos. Puedes revisar el contrato antes de firmarlo, comprobar cuándo y cómo pasan las responsabilidades de una entidad a otra y averiguar qué ocurriría, por ejemplo, si la sociedad operativa quebrara.
Abordamos esa posibilidad sin rodeos en «¿Qué pasa si Tomorrow.bio quiebra?». En «Construir organizaciones pensadas para durar» explicamos cómo crear una organización capaz de sobrevivir a sus fundadores y de seguir funcionando incluso si desaparece la sociedad operativa.
Ninguna estructura elimina todos los riesgos a largo plazo. Afirmar lo contrario supondría caer precisamente en el error que este artículo pretende evitar.
Sin embargo, hay una gran diferencia entre fingir que el riesgo no existe y establecer salvaguardias jurídicas, financieras y operativas para reducirlo.
La desesperación aumenta nuestra responsabilidad
Algunas personas se ponen en contacto con nosotros cuando aún están sanas y organizan su criopreservación muchos años antes de que puedan necesitarla. Otras se interesan por la criónica cuando se ven de pronto ante una muerte cercana.
En ambas situaciones debemos actuar con el mismo rigor y la misma honestidad.
El miedo hace que cualquier promesa suene más atractiva. Eso nos obliga a ser más precisos, no menos.
Podemos actuar con rapidez cuando la situación lo exige. Lo que no podemos hacer es presentar como seguro lo que sigue siendo incierto, atribuir a una futura reanimación una probabilidad de éxito sin fundamento o asegurar a una familia que esa reanimación está garantizada.
Hace poco hablamos con varios miembros sobre cómo tomaron la decisión. No vamos a publicar sus experiencias personales, pero sí podemos señalar una tendencia común.
Algunos empezaron a confiar en el servicio después de visitar las instalaciones, leer opiniones de otros miembros o hablar directamente con el equipo. Otros se dieron de alta, pero siguieron pidiendo información sobre los avances de la investigación, las finanzas y la estabilidad de la organización a largo plazo.
Nos parece una actitud saludable.
Firmar un contrato no debería obligar a nadie a renunciar a su espíritu crítico. La relación contractual debería ofrecer cauces claros para plantear esas preguntas y obtener respuestas.
Las reseñas publicadas por nuestros miembros describen el trato y la atención que han recibido, pero no demuestran la validez científica de la criónica. Una visita a las instalaciones demuestra que la EBF existe y funciona, no que la reanimación futura sea posible.
Un artículo científico puede respaldar una afirmación técnica, pero no permite saber si un equipo atenderá una llamada de emergencia.
Cada prueba sirve para responder a una pregunta concreta. Solo está justificado confiar en una afirmación cuando existen datos que la respaldan.
Si alguien concluye que la incertidumbre es excesiva, que el coste no compensa o que la idea no encaja con sus convicciones, su decisión es perfectamente legítima. Rechazar la criónica no es una muestra de ignorancia.
Ahora bien, a la pregunta de si se trata de una estafa se puede responder directamente.
Tomorrow.bio es una organización dedicada a la criopreservación humana que presta servicios reales. Reconocemos abiertamente la incertidumbre fundamental, publicamos los contratos y los informes de los casos atendidos y hemos confiado la custodia y la conservación de los pacientes a fundaciones suizas independientes.
No te pedimos que creas en promesas sobre el futuro. Te pedimos que examines lo que hemos construido hasta ahora y decidas si te merece la pena mantener abierta esa posibilidad.
Así queremos que se nos juzgue.
En resumen: todavía no se ha demostrado que el objetivo de la criónica sea alcanzable, pero eso no convierte a Tomorrow.bio en una estafa. Júzganos por el trabajo que realizamos ahora, por la incertidumbre que reconocemos, por los documentos e informes que publicamos y por los mecanismos independientes destinados a proteger a los pacientes y su dinero.
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