Procedimientos modernos de criopreservación

Intervención inicial (guardia y estabilización)

Qué ocurre tras la certificación legal del fallecimiento: intervención del equipo de guardia, enfriamiento, soporte cardiopulmonar, administración de fármacos, monitorización y preparación para la perfusión con crioprotectores.

La criopreservación no empieza cuando el paciente llega al centro de almacenamiento, sino en el lugar donde se certifica legalmente su fallecimiento.

La intervención inicial persigue tres objetivos: reducir el tiempo de isquemia caliente, iniciar el enfriamiento y preservar la permeabilidad del sistema vascular para las fases posteriores.

A small ambulance beside a medical cooler box and an ice pack, representing a standby team.
La presencia de un equipo de guardia acorta el intervalo entre la certificación del fallecimiento y el inicio de la estabilización.

La importancia de contar con un equipo de guardia

Cuando se prevé que el fallecimiento es inminente, un equipo especializado se desplaza con antelación. Ningún procedimiento de preservación comienza hasta que se haya certificado legalmente el fallecimiento.

La proximidad del equipo no garantiza unas condiciones óptimas, pero evita demoras innecesarias.

Tomorrow.bio recomienda avisar con antelación, ya que se necesita tiempo para movilizar al equipo, coordinar la intervención con el hospital y preparar el material y las autorizaciones necesarias. La empresa describe el procedimiento vigente en la página de su servicio de guardia.

La situación es distinta cuando el fallecimiento se produce de forma repentina o sin asistencia sanitaria. En esos casos, el equipo no puede actuar hasta que recibe el aviso y, para entonces, puede haber transcurrido ya bastante tiempo desde que se detuvo la circulación sanguínea.

Por eso, la movilización del equipo, la estabilización y el transporte deben entenderse como fases de una misma intervención, no como un simple servicio de ambulancia.

Qué cambia con la parada circulatoria

Cuando el corazón se detiene, la sangre deja de aportar oxígeno y de eliminar los productos de desecho del metabolismo. El cerebro resulta especialmente vulnerable a esa isquemia global.

El daño no depende solo del tiempo transcurrido: también influyen la temperatura, la circulación residual, las enfermedades previas y la calidad del soporte cardiopulmonar.

El enfriamiento ralentiza muchas reacciones bioquímicas, pero no existe una relación universal que permita determinar qué grado de conservación de la estructura cerebral corresponde a cada descenso de temperatura.

Como principio general, el deterioro avanza más deprisa antes del enfriamiento que después; aun así, el tiempo transcurrido no basta por sí solo para determinar el estado de los tejidos.

Qué hace en realidad la estabilización

Según Tomorrow.bio, la estabilización comprende el enfriamiento externo rápido, el soporte cardiopulmonar, la ventilación y la administración de anticoagulantes y otros fármacos destinados a proteger los tejidos.

Las compresiones torácicas mecánicas mantienen cierto flujo sanguíneo, favorecen un enfriamiento más homogéneo y ayudan a distribuir los fármacos, aunque no restablecen un gasto cardíaco normal y su eficacia varía.

La inmersión en agua con hielo permite enfriar el cuerpo con más eficacia que la aplicación aislada de bolsas de hielo. Durante el proceso, la temperatura central debe controlarse mediante sondas, porque la temperatura de la superficie no refleja necesariamente la del interior del cuerpo.

Si se administran a tiempo, los anticoagulantes ayudan a mantener permeables los vasos sanguíneos, pero no permiten eliminar de manera fiable los coágulos formados antes de la llegada del equipo.

Una hoja de ruta para la investigación en biostasis, publicada en 2024 y revisada por pares, concluye que estas intervenciones se sustentan en principios plausibles, aunque advierte de que su eficacia depende del protocolo y debe evaluarse con datos empíricos más sólidos.

El paso a la fase siguiente

La estabilización no constituye la preservación definitiva, sino que prepara al paciente para que su sangre sea sustituida por una solución de perfusión y se administren después los crioprotectores.

El registro debe incluir las horas de certificación del fallecimiento, llegada del equipo e inicio del enfriamiento, así como las temperaturas registradas, la duración del soporte cardiopulmonar, los fármacos administrados y cualquier complicación.

Estos datos se utilizan posteriormente para calcular la puntuación S-MIX y evaluar la calidad general del procedimiento.

La fase siguiente comprende la perfusión y la crioprotección. El resultado depende, en parte, de la capacidad de la intervención inicial para preservar la permeabilidad del sistema vascular.

En resumen, tras la certificación legal del fallecimiento, los equipos de guardia comienzan cuanto antes el enfriamiento, el soporte circulatorio y la administración de fármacos destinados a proteger los tejidos. El objetivo es reducir el daño isquémico antes de la perfusión con crioprotectores.

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