La cuota de preservación es fija. Lo que te cuesta financiarla no lo es, y la variable principal es la edad a la que empiezas.
Un seguro pone precio a una apuesta sobre cuándo vas a morir. Cuanto más joven y sano estés al firmar la póliza, más barata será la prima que fijas para toda su duración.
Dos instrumentos se encargan de esto. Es fácil confundirlos y resuelven problemas distintos.

Seguro de vida temporal
El seguro de vida temporal paga una indemnización por fallecimiento a tu beneficiario si mueres dentro de un periodo fijo.
La cobertura empieza el día en que la póliza entra en vigor. Si murieras una semana después de firmarla, el beneficiario recibiría el importe completo, igual que si la hubieras mantenido treinta años.
Los seguros temporales suelen cubrir hasta los 65 años y a menudo se pueden ampliar hasta los 85, aunque la prima sube con fuerza y la aseguradora puede denegar la ampliación si has desarrollado una enfermedad crónica.
No hay componente de ahorro. No puedes retirar dinero de una póliza temporal; su único valor es la indemnización por fallecimiento.
La prima depende del importe a pagar, tu edad, tu sexo y tu estado de salud, este último evaluado mediante un cuestionario médico. Algunas afecciones preexistentes no quedan cubiertas. Una vez fijada, la cuota mensual permanece invariable durante todo el contrato.
El importe que necesitas es la cuota de preservación: 200 000 euros para cuerpo entero o 75 000 para solo cerebro, ambos al precio de socio. Cada cifra está detallada en la página pública de costes.
La edad es la variable que controlas
Una persona sana de 25 años puede esperar pagar entre 20 y 30 euros al mes por una póliza temporal que cubra la preservación de cuerpo entero.
A los 45 años, la misma cobertura cuesta unos 65 euros al mes, más del doble. Cualquier problema de salud lo encarece todavía más, y a partir de cierto punto las aseguradoras deniegan la póliza.
La membresía cuesta 50 euros al mes a cualquier edad. No sube contigo.
Así, el coste creciente de esperar recae por entero en la prima del seguro, que es el argumento que se desarrolla en el coste de esperar.
Puedes usar nuestra póliza asociada o aportar la tuya propia. Si aportas la tuya, designa a Tomorrow Biostasis GmbH como beneficiaria para que el pago llegue a la preservación y no al caudal hereditario.
Una vez hecho esto, la financiación cubre toda la cadena: el equipo de guardia, el traslado, el procedimiento y el almacenamiento a −196 °C, durante todo el periodo del seguro.
El vacío al final del periodo
El seguro temporal caduca. Es lo único que hay que prever, y no descubrir tarde.
Si la póliza vence mientras sigues vivo, la preservación se queda sin financiación, y sustituir la cobertura significa volver a solicitarla a una edad mayor y con la salud que tengas entonces.
Este es precisamente el problema que el seguro de vida entera existe para resolver.
Seguro de vida entera
El seguro de vida entera es permanente. Paga la indemnización en el momento en que mueras, sin fecha de caducidad, y las primas se mantienen constantes.
Parte de cada prima genera un valor en efectivo, que suele crecer entre un 1 y un 3 por ciento al año. Cuanto más tiempo la mantengas, mayor será ese valor. La rentabilidad es modesta, así que no es un buen vehículo de ahorro principal; conviene combinarlo con inversiones diversificadas convencionales.
El orden importa más que la elección en sí. Una póliza de vida entera lo bastante grande para cubrir 200 000 euros cuesta varias veces lo que la prima temporal equivalente, así que la mayoría opta por una de menor cuantía.
Si compras solo esa póliza más pequeña y mueres mañana sin un seguro temporal vigente, el pago no llega a cubrir la cuota de preservación.
Si mantienes las dos, cada una cubre el punto débil de la otra: el seguro temporal cubre las primeras décadas a bajo coste, y el de vida entera cubre los años posteriores a su vencimiento.
La configuración práctica está en cómo establecer un método de financiación, las alternativas en métodos generales de financiación y la estrategia a largo plazo en consejos de gestión patrimonial para la criopreservación.
Resumen: El seguro temporal es más barato pero caduca. El seguro de vida entera cuesta más pero puede permanecer activo de por vida. Un plan de financiación adecuado debe cubrir tanto el riesgo presente como el de más adelante.
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