Argumentos, ética y conceptos erróneos

Consentimiento informado, por qué es importante

Cómo es el verdadero consentimiento informado cuando el resultado es totalmente incierto. No estás dando tu consentimiento a la promesa de que funcione, sino a una probabilidad realista.

El consentimiento informado es un concepto habitual en medicina: antes de una intervención, se te explica en qué consiste, cuáles son los riesgos y qué resultados no se pueden garantizar, y luego tú decides. La criónica hereda ese deber, pero con un matiz que lo hace más relevante que en casi cualquier otro ámbito de la medicina. El resultado aquí no es incierto en el sentido habitual, como una intervención quirúrgica que suele salir bien. Es incierto en un sentido mucho más profundo: nadie puede indicarte las probabilidades, porque la tecnología que permitiría llevar a cabo el procedimiento aún no existe. Entonces, ¿qué significa realmente dar tu consentimiento a eso?

una mano que sostiene un bolígrafo y firma un documento en blanco con una marca de verificación y un par de ojos abiertos encima, lo que sugiere un acuerdo alcanzado con plena comprensión
El consentimiento informado significa, en este contexto, aceptar, con plena conciencia, una oportunidad honesta pero incierta.

Aceptar una probabilidad, no una promesa

Lo primero que requiere un consentimiento honesto es tener claro a qué estás dando tu consentimiento. No estás comprando la reanimación. Estás comprando la preservación, además de una posibilidad —de una magnitud realmente desconocida— de que un medicamento futuro pueda hacer el resto. Un profesional sanitario que te haga creer lo contrario no ha obtenido tu consentimiento; lo que ha conseguido es confundirte. Nos esforzamos por evitar eso, y por eso te decimos claramente y por escrito que, en la actualidad, la reanimación no es posible y que no podemos darte una cifra sobre las probabilidades.

Eso parece un punto débil del consentimiento. En realidad, es todo lo contrario. El consentimiento solo tiene sentido cuando aquello a lo que se da el consentimiento se describe con veracidad, incluyendo el peor de los casos. El peor de los casos aquí es claro: la conservación se mantiene, el futuro nunca cumple lo prometido y el resultado es, de todos modos, el mismo al que ya te enfrentabas. Dar el consentimiento teniendo todo eso plenamente en cuenta es más sólido, y no más débil, que dar el consentimiento a una historia reconfortante.

Lo que realmente tienes que entender

El consentimiento informado auténtico para la crioconservación implica comprender varios aspectos a la vez, ninguno de los cuales debe ser minimizado por el profesional sanitario:

  • Que se trata de una apuesta, no de un tratamiento con una tasa de éxito conocida, y que esa apuesta puede simplemente salir mal.
  • Esa calidad de conservación no está garantizada, ya que la lucha contra la degradación celular depende de cómo y dónde se muera, y no solo de la destreza del proveedor.
  • Ese resurgimiento, si es que llega a producirse, te llevaría a un mundo que ha seguido avanzando, quizá mucho.
  • Que la organización que te acoge debe mantenerse estable y contar con financiación durante mucho tiempo, lo cual supone un riesgo real y no es una simple nota al pie.

Si lo has entendido todo y aún así quieres seguir adelante, eso es consentimiento informado en toda la extensión del término. Si un profesional sanitario ha pasado por alto alguno de estos aspectos para conseguir una firma, dicha firma pierde valor.

Consentimiento a largo plazo

También hay una cuestión más sutil. El consentimiento habitual se refiere a un procedimiento que tiene lugar en el presente. El consentimiento para la criónica debe abarcar décadas, a lo largo de fases en las que no estarás consciente. Por eso son tan importantes los trámites: una expresión clara y documentada de tus deseos, realizada mientras puedas hacerlo, en la que las personas del futuro puedan confiar. El consentimiento, en este caso, no es un momento aislado en un escritorio. Es una instrucción duradera que se deja para un futuro en el que hay que confiar para que se respete.

Por eso también consideramos que el consentimiento es algo continuo y no algo que se concede una sola vez. Las personas pueden cambiar de opinión, modificar sus acuerdos o retirar su consentimiento. La esencia del consentimiento es que la decisión es y sigue siendo tuya, no del proveedor ni de tu familia.

El consentimiento informado en la criónica no es un acuerdo de que vaya a funcionar. Es un acuerdo, tomado con plena conciencia, de arriesgarse de forma honesta y con incertidumbre en lugar de optar por un final seguro.

Si se hace correctamente, eso es lo que distingue a un proveedor legítimo de criogénica de una estafa. La legitimidad radica en la honestidad: explicarte con exactitud lo incierto que es todo esto, negarse a exagerar sus beneficios y dejar que seas tú quien decida al final. Esa misma honestidad es lo que hace que sea defendible que una empresa ofrezca este servicio, lo cual nos lleva al tema de la moralidad de ofrecer criogénica en la actualidad.

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