Las afirmaciones que se hacen a lo largo de este Codex se basan en trabajos publicados, la mayoría de ellos revisados por pares y muchos de ellos de libre acceso. Se trata de una lista de lecturas seleccionada, agrupada de tal forma que cada apartado indica lo que realmente demuestran los artículos que lo componen. Esa estructura es importante: las pruebas que respaldan la premisa del campo, las pruebas de que la estructura se conserva tras la preservación y las pruebas de que se recupera la función son tres cosas diferentes con tres grados de solidez distintos, y mezclarlas es la forma más habitual en que se exagera la importancia de este tema.
Cuando un artículo tiene como coautor a alguien de Tomorrow.bio o de una organización colaboradora, se indica. El objetivo de una lista de lecturas es que puedas consultarla, lo que requiere saber quién ha escrito qué.

La premisa en la que se basa esta disciplina
La criónica parte de la premisa de que la memoria a largo plazo y la identidad están codificadas en una estructura física duradera —principalmente en el patrón de conexiones neuronales y en la intensidad de las sinapsis— y no en la actividad eléctrica continua. Se trata de una premisa, no de un resultado demostrado, y lo mejor es describir el apoyo con que cuenta como la postura mayoritaria entre los neurocientíficos, sin que sus detalles estén aún zanjados. Este concepto se analiza en el apartado «Memoria, identidad y cerebro».
- ¿De qué están hechos los recuerdos? Una encuesta a neurocientíficos sobre la base estructural de la memoria a largo plazo (Zeleznikow-Johnston, Kendziorra y McKenzie, PLOS ONE, 2025). De los 312 neurocientíficos encuestados, el 70,5 % coincidió en que los recuerdos a largo plazo se mantienen principalmente gracias a los patrones de conectividad neuronal y a la fuerza sináptica. La misma encuesta no encontró un consenso claro sobre qué características neurofisiológicas específicas transmiten la información. Esta encuesta recoge la opinión de los expertos, no los resultados en materia de conservación. Declaración de intereses: coescrito por Emil Kendziorra, director ejecutivo de Tomorrow.bio y autor de este artículo.
Lo que se ha conservado
Estos artículos recogen los resultados estructurales: el aspecto que presentaba el tejido, con qué resolución, tras su conservación. Se trata del conjunto de pruebas más sólido en este campo.
- Criopreservación estabilizada con aldehído (Song y Fahy, *Cryobiology*, 2015). El método de 21st Century Medicine que ganó los premios de la Brain Preservation Foundation, al conservar la conectividad sináptica trazable en cerebros completos de conejo y cerdo. El glutaraldehído fija primero la ultraestructura; a continuación, la perfusión con etilenglicol al 65 % permite el enfriamiento sin necesidad de hielo. Cabe destacar la contrapartida: la fijación conserva la estructura, pero impide la reactivación biológica de ese tejido.
- Criopreservación ultraestructural e histológica de cerebros de mamíferos mediante vitrificación (Fahy, Spindler, Wowk et al., 2026). La ultraestructura del cerebro completo se conserva únicamente mediante vitrificación, sin fijación previa con aldehídos. Preimpresión, aún sin revisar por pares.
- Crioconservación de la estructura celular cerebral: una revisión (McKenzie et al., Free Neuropathology, 2024). Una revisión de 97 estudios sobre cómo los métodos de conservación afectan a la estructura cerebral, incluyendo las limitaciones de las técnicas actuales.
- Conservación estructural del cerebro: un posible puente hacia futuras tecnologías médicas (McKenzie et al., Frontiers in Medical Technology, 2024). El artículo sostiene que los métodos actuales tienen una probabilidad de éxito nada desdeñable y merecen ser investigados. Entre los coautores se encuentran Aschwin de Wolf, de Advanced Neural Biosciences, y Ariel Zeleznikow-Johnston.
¿Qué ha recuperado su función?
Un paso más allá de la estructura: tejido que volvió a funcionar tras su conservación. Cada resultado aquí está limitado por su especie y su escala, y esos límites son la parte que soporta la carga.
- Recuperación funcional del hipocampo murino adulto tras la crioconservación mediante vitrificación (German et al., PNAS, 10 de marzo de 2026). Se mantuvieron cortes del hipocampo de ratón y cerebros completos in situ por debajo de la temperatura de transición vítrea durante un máximo de siete días, tras lo cual se recalentaron. Se recuperaron la integridad estructural, la capacidad de respuesta metabólica, la excitabilidad neuronal, la transmisión sináptica y la potenciación a largo plazo. La LTP alcanzó el 138,06 ± 6,90 % frente al 157,68 ± 7,14 % en los controles, p = 0,072, a partir de siete y ocho cortes de siete ratones; no se observó una diferencia significativa, aunque la muestra es demasiado pequeña para descartar que exista una diferencia real. Los autores lo describen como una recuperación a corto plazo. PNAS publicó un comentario independiente en junio de 2026.
- Aspectos físicos y biológicos de la vitrificación renal (Fahy et al., Organogenesis, 2009). Un riñón de conejo fue vitrificado, recalentado, trasplantado y se demostró que funcionaba como el único riñón del animal. Esta demostración supuso un hito, ya que demostró que un órgano completo y complejo puede completar el ciclo.
- Persistencia de la memoria a largo plazo en Caenorhabditis elegans vitrificados y reactivados (Vita-More y Barranco, «Rejuvenation Research», 2015). Los nematodos conservaron una asociación olfativa aprendida tras la vitrificación y la reactivación. El organismo tiene 302 neuronas. Esto demuestra que una asociación almacenada puede sobrevivir a la vitrificación en un sistema nervioso muy simple, pero no constituye una prueba sobre la memoria de los mamíferos.
Lo que no se ha demostrado
Ningún estudio ha demostrado que la memoria o la identidad sobrevivan a la conservación de un cerebro humano. Ningún estudio ha demostrado la recuperación funcional de un cerebro completo de mamífero, a diferencia de lo que ocurre con cortes y preparaciones de cerebros completos de corta duración. No se ha revertido ninguna conservación realizada en un paciente humano. Debido a la toxicidad de los crioprotectores, actualmente se cree que la viabilidad se pierde durante la perfusión crioprotectora incluso en los casos más favorables, por lo que conservar la ultraestructura y conservar un cerebro vivo son, a día de hoy, logros distintos. El argumento a favor de la criónica se basa en la estructura conservada más la premisa anterior, no en un resultado demostrado, y cualquier fuente que lo presente de otra manera lo está exagerando.
Recalentamiento y escala
- Ondas sonoras para resolver el problema de la recristalización en la crioconservación (Alcalá, Risco et al., Scientific Reports, 2023). Ultrasonidos focalizados de alta intensidad para un recalentamiento volumétrico rápido, uno de los dos enfoques para superar el cuello de botella del recalentamiento.
- Vitrificación y recalentamiento mediante nanopartículas de riñones (Han et al., Nature Communications, 2023). Se vitrificaron riñones de rata, se almacenaron hasta 100 días, se recalentaron mediante la excitación de nanopartículas, se trasplantaron y mantuvieron con vida. El otro enfoque, y el que desde entonces se ha llevado a cabo a escalas de litros.
Planes de acción y previsiones
- «Biostasis: una hoja de ruta para la investigación sobre la preservación y la posible reactivación de seres humanos» (McKenzie et al., Brain Sciences, 2024). La agenda de investigación: mejores protocolos, indicadores de calidad y los factores relacionados con el paro cardíaco que determinan la calidad de los casos. Declaración de intereses: entre los coautores se encuentran Brian Wowk y Emil Kendziorra, autor de este artículo.
- Previsiones de los profesionales sobre el progreso tecnológico en biostasis (McKenzie et al., 2025). Veintidós profesionales analizan los retos del campo y las posibles estrategias para su reactivación. Resulta útil porque recoge los desacuerdos y la incertidumbre, en lugar de resolverlos. Preimpresión.
- Se acerca el invierno: el futuro de la crioconservación (Bojic et al., BMC Biology, 2021). Una revisión interdisciplinar de los obstáculos reales: la ampliación a grandes volúmenes, la prevención de la formación de hielo y la reducción de la toxicidad de los crioprotectores.
El contexto más amplio
- Crioconservación de ovocitos y embriones (Dhali et al., 2018). La crioconservación de células humanas es una práctica clínica habitual. La cuestión pendiente en el caso del cerebro es la escala y la complejidad, no el principio.
- La subjetividad en la investigación: una revisión de las medidas encubiertas de la conciencia (Kronemer et al., Nature Reviews Neuroscience, 2025). Sobre la detección de la conciencia, relevante para determinar cómo se podría evaluar alguna vez una mente reactivada.
- Encuesta sobre la opinión de los usuarios de Internet estadounidenses respecto a la criopreservación (Gillett et al., PLOS ONE, 2021). Sobre la brecha entre el conocimiento y la participación.
Procedimientos y ensayos
- Procedimientos de criopreservación humana (Aschwin de Wolf y Charles Platt, revisado en 2023, verificado por Brian Wowk). La referencia operativa estándar: estabilización, perfusión, enfriamiento, almacenamiento y la doctrina de control de calidad que exige la realización de tomografías computarizadas y micrografías electrónicas en cada informe de caso. Gran parte de los detalles técnicos de este Codex tienen su origen en esta obra.
- Carta abierta de los científicos sobre la criónica. Firmada por decenas de investigadores, en la que se afirma que la criónica es una iniciativa legítima basada en la ciencia. Se trata de una declaración de posición, no de un resultado.
- Guía escéptica sobre la criónica (Aschwin de Wolf). Defiende esta cuestión desde un punto de vista escéptico, en lugar de basarse en la fe.
- «Cryostasis Revival» (Robert Freitas, 2022). Una propuesta detallada sobre cómo la nanomedicina podría reparar y reanimar a un paciente. Se trata de un ejercicio teórico, no de una vía demostrada.
- Los ensayos de Tim Urban. La introducción más amena a las cuestiones subyacentes.
En resumen: Las investigaciones actuales muestran una sólida conservación estructural y una recuperación funcional limitada en algunos sistemas biológicos de pequeño tamaño. No demuestran que la crioconservación o la reactivación en humanos sean reversibles.
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