Dos personas pueden interpretar de la misma manera los datos sobre la biostasis y, aun así, tomar decisiones diferentes.
No hay que confundir ninguna de las dos cosas.
Pueden estar de acuerdo en que aún no se ha revivido a ningún ser humano criopreservado, en que la viabilidad futura es incierta y en que la calidad de la conservación varía según el caso.
Uno sigue queriendo tener esa opción. El otro prefiere dedicar el dinero, la atención y la esperanza a otras cosas.
El desacuerdo surge una vez que se han agotado los hechos comunes.
Los hechos no deciden por ti
El hecho de calificar la decisión de «personal» no convierte a la ciencia en algo personal.
En la actualidad, la criopreservación humana no es reversible. Para lograr una reactivación segura se necesitarían capacidades que aún no existen, y nadie puede ofrecer una probabilidad o una fecha fiables sobre cuándo estarán disponibles.
La enfermedad, la isquemia, la perfusión, la refrigeración y el almacenamiento pueden influir en lo que se conserva.
El hecho de desear otra vida no aumenta la probabilidad. Que no nos guste la idea no demuestra que el problema físico sea imposible.
Una decisión personal no es un permiso para inventarse hechos personales.
Tomorrow.bioEn el documento de consentimiento informado se indica claramente que quizá nunca sea posible reanimarlo.
En el apartado «Por qué no es posible actualmente la reactivación» se explican los motivos técnicos.
Esa incertidumbre no es un cheque en blanco para sacar cualquier conclusión. Las afirmaciones siguen necesitando fundamentos y pruebas.
Pero los datos no pueden decirte cuánto vale para ti un futuro incierto.
No tienes por qué decidirlo tú solo
Hay quien toma esta decisión tras años de reflexión personal. Otros investigan durante unas semanas y descubren que la respuesta resulta, inesperadamente, muy sencilla.
Ninguno de los dos ritmos demuestra seriedad.
Una decisión independiente tampoco implica que nadie más importe.
Puede que no necesites el permiso de tu pareja. Aun así, es posible que te importe mucho que ella entienda, acepte o comparta el plan.
Un padre o una madre puede tomar la decisión por sí solo, sopesando sus obligaciones actuales para con los hijos. Alguien sin personas a su cargo se enfrenta a una situación diferente.
La autoridad puede seguir siendo algo personal, mientras que las consecuencias se extienden a toda la familia.
El dinero destinado a la financiación no puede destinarse a otra cosa. Es posible que alguien cercano a ti tenga que realizar la primera llamada de emergencia.
Es posible que los familiares también tengan que aceptar una decisión que les resulte extraña, aterradora o moralmente incorrecta.
Esos efectos forman parte de la decisión. No suponen automáticamente que la titularidad de la misma pase a la familia.
Un adulto puede conservar la autoridad sobre su propio cuerpo sin dejar de asumir sus obligaciones para con las personas afectadas por el plan.
Esto implica garantizar la financiación, mantener los documentos a la vista y acordar los detalles antes de que se produzca una crisis.
Tomorrow.bio y sus socios locales se encargan de los trámites y del transporte. El socio aporta la información y la documentación necesarias para que todo ello sea posible.
En la biostasis, la dimensión familiar se aborda como un acto de amor.
Comprueba una hipótesis cada vez
A menudo, una convicción parece firme porque se han fusionado varias suposiciones.
Sepáralos.
Imagina que la financiación se duplicara. ¿Aún así la querrías?
Supongamos que un retraso debido a una emergencia redujera la calidad probable de la conservación.
Imagina que en el futuro fuera posible reparar el daño, pero solo a costa de una pérdida de memoria considerable o sin poder volver a ver a las personas con las que esperabas reencontrarte.
No necesitas una respuesta que se mantenga válida ante cualquier futuro imaginable.
Deberías saber qué cambio hace que la respuesta deje de funcionar.
Este es un análisis de sensibilidad sin la falsa precisión.
En lugar de calcular una probabilidad exacta de recuperación, pregúntate hasta qué punto podría reducirse esa probabilidad antes de que el coste actual dejara de ser aceptable.
A continuación, invierte el razonamiento. ¿Qué nuevas circunstancias, como un cambio en los precios o una obligación familiar, harían que rechazar la oferta fuera la mejor opción?
Si nada pudiera hacerte cambiar de opinión, es posible que estés defendiendo una identidad en lugar de analizar una decisión.
En «Por qué una probabilidad distinta de cero no es suficiente» se analiza el peligro de asignar un número concreto a una probabilidad desconocida.
Hay otra distinción que conviene señalar.
Tomar una decisión no siempre equivale a estar preparado.
Para algunas personas, la firma supone el cierre de un proceso que se ha prolongado durante años. Para otras, el alivio no es completo hasta que la financiación, la documentación y los contactos de emergencia estén realmente en marcha.
La disposición puede elegirse personalmente y, aun así, quedar sin ultimar desde el punto de vista operativo.
Por eso, la pregunta más acertada no es si la decisión parece drástica, independiente o perfectamente racional.
Lo que importa es si has utilizado datos veraces, has puesto de manifiesto las suposiciones y has tenido en cuenta las repercusiones en otras personas antes de emitir tú mismo ese juicio de valor.
En resumen: La decisión de optar por la biostasis es tuya, pero afecta a otras personas. Utiliza información precisa, ten en cuenta los costes y el impacto en la familia, y tramita la financiación y la documentación si decides seguir adelante.
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